31 de julio de 2026 · Manifiesto vecinal
Manifiesto vecinal sobre la aprobación de la Modificación Puntual n.º 25
A veces las cosas más importantes pasan delante de nosotros sin hacer ruido
No vienen con grandes titulares. No vienen con discursos solemnes. No vienen diciendo: “hoy vamos a cambiar una parte del futuro de Sant Joan”.
Vienen como un punto más en un orden del día. Como una modificación urbanística. Como un expediente. Como unas siglas que casi nadie entiende.
Pero detrás de esas palabras frías está nuestro pueblo. Están nuestras calles. Está la memoria de quienes vivieron aquí antes que nosotros. Y está también la pregunta de qué Sant Joan queremos dejar a nuestros hijos.
Si nada cambia, se aprobará la Modificación Puntual n.º 25.
Y muchos pensarán: “bueno, una modificación más”. Pero no. No es una modificación más.
Se va a permitir una solución urbanística excepcional en una parcela concreta, junto al casco histórico, con una planta ático que antes no estaba prevista, bajo la justificación de salvar unos pinos y ampliar una zona verde.
Y aquí viene lo de Perogrullo:
Si una norma dice “Áticos NO”, lo normal sería que no hubiera áticos. Si se cambia el planeamiento para permitirlos, lo normal sería explicarlo muy bien. Si se hace por interés público, lo normal sería entregar toda la documentación. Si es tan bueno para el pueblo, lo normal sería que los vecinos pudieran entenderlo sin tener que perseguir expedientes, planos, informes y respuestas que no llegan.
Pero no ha sido así.
Nos dijeron muchas veces que había que participar. Que había que organizarse. Que había que crear una asociación. Que había que presentar alegaciones. Que había que usar los cauces legales.
Lo hicimos.
Nos organizamos. Leímos documentos. Presentamos escritos. Pedimos información. Preguntamos. Alegamos. Intentamos entender qué se estaba aprobando y por qué.
Y entonces descubrimos algo bastante triste: la participación ciudadana gusta mucho cuando no molesta.
Cuando es una foto, gusta. Cuando es una reunión amable, gusta. Cuando es una frase en campaña, gusta. Cuando los vecinos preguntan de verdad, piden documentos y cuestionan decisiones, ya no gusta tanto.
Nosotros no tenemos despachos. No tenemos técnicos. No tenemos promotoras detrás. No tenemos intereses económicos en un solar.
Tenemos una calle. Tenemos casas antiguas. Tenemos memoria. Tenemos preocupación. Y tenemos derecho a decir que algo no nos parece bien.
Porque esto no va solo de dos pinos. Ojalá fuera solo eso.
Va de cómo se decide el futuro de Sant Joan. Va de si el casco histórico importa de verdad o solo cuando queda bonito en los folletos. Va de si las normas urbanísticas valen para todos o se pueden adaptar cuando interesa. Va de si el interés general está por encima del interés privado. Va de si los vecinos tienen derecho a preguntar sin que se les trate como un problema.
Nos preocupa que no haya una visión de pueblo.
Nos preocupa que no se esté pensando en el Sant Joan de dentro de 20 años. Nos preocupa qué encontrarán las niñas y niños que mañana paseen por estas calles. Y nos preocupa que dentro de unos años podamos preguntarnos si hicimos todo lo posible para proteger lo nuestro.
Y, sin embargo, tenemos la sensación de que se está dando más importancia a cerrar un expediente que a abrir un debate sobre qué modelo de pueblo queremos.
Y dentro de unos años, cuando ya esté todo hecho, quizá alguien preguntará:
¿Cómo se permitió esto? ¿Cómo se aprobó? ¿Cómo no se protegió mejor el casco histórico? ¿Cómo no se escuchó a los vecinos? ¿Cómo se cambió una norma para permitir lo que antes no se podía?
Y quizá la respuesta sea sencilla: porque se avisó, se preguntó y se alegó, pero muchos vecinos sentimos que no fuimos suficientemente escuchados.
Nosotros avisamos. Preguntamos. Pedimos documentación. Presentamos alegaciones. Dijimos que había dudas serias. Dijimos que faltaban explicaciones. Dijimos que no se podía hablar de participación mientras se ignoraba a quienes participaban.
Y aun así, el viernes 31 de julio se aprobará.
No queremos exagerar. No queremos insultar. No queremos acusar sin pruebas.
Pero sí queremos decir algo claro: a nuestro juicio, el resultado de esta modificación parece favorecer especialmente la viabilidad de una actuación urbanística concreta, y nos preocupa que el interés general no haya quedado suficientemente protegido.
Y eso duele.
Duele porque Sant Joan no es solo suelo. No es solo edificabilidad. No es solo metros cuadrados. No es solo cuánto se puede construir.
Sant Joan es la calle San José. Es la calle Mayor. Es el casco antiguo. Son las casas bajas. Son las fachadas sencillas. Son las sombras de las tardes. Son las historias de nuestros mayores. Es lo que queda cuando todo lo demás cambia.
Y cuando un pueblo empieza a tratar su historia como un obstáculo, algo se rompe.
El viernes, si nada cambia, a nuestro juicio se aprobará una decisión que consideramos injusta.
Y hay un detalle que duele especialmente.
El próximo viernes 14 de agosto celebramos la “Noche en Vela” en el casco histórico.
Ese día, las calles que estamos intentando proteger se llenarán de luz, de música y de discursos bonitos. Veremos fotos, veremos sonrisas, veremos palabras sobre patrimonio, pueblo, cultura y participación.
Esas mismas calles también habrán visto cómo se aprueba una modificación urbanística que muchos vecinos consideramos profundamente injusta.
Se utilizará nuestra historia como escenario.
Pero cuando pedimos protegerla de verdad, cuando pedimos documentos, cuando alegamos, cuando preguntamos por qué se permite algo que hoy no se permite, entonces la participación ya no parece tan bienvenida.
Eso es lo que más duele.
Y quizá alguien pensará que no pasa nada. Que son cosas de urbanismo. Que esto no va con él.
Pero sí va con todos.
Porque mañana puede ser otra calle. Otro solar. Otro expediente. Otra “pequeña modificación”. Otro trozo de pueblo que se va sin que casi nadie se entere.
Y terminamos con una reflexión, triste pero bastante clara:
Si tenéis un árbol, una planta o incluso un cactus en un terreno, quizá tengáis suerte. Quizá algún día el Ayuntamiento decida que vuestro terreno merece una modificación del Plan General y os permita construir una planta más.
Se aprobará una modificación que permitirá una planta adicional respecto de la situación urbanística actual, justificándose, entre otras cuestiones, en la conservación de unos árboles que no están catalogados. ¿Acaso no se podían buscar otras opciones?
Ojalá Sant Joan pensara más en su futuro que en el expediente del viernes.
Porque un pueblo no se destruye de golpe.
Se destruye poco a poco. Expediente a expediente. Silencio a silencio. Y mirando hacia otro lado.
